Dimensiones

Dimensiones

Mal radical



Destruir el recuerdo del ‘mal radical’

Lo que pretende el tuit del exconcejal de Cultura de Madrid es pulverizar las voces que nos llegan del horror de la ‘solución final’ para convertirlas en cenizas de cigarrillos depositadas en el cenicero de un coche.

El País, 21 jun 2015



1.- El horror de los campos de exterminio consistía en cercenar de la vida a los vivos, estando vivos, según Arent.

1.1. Convertir a los vivos en desechos humanos, prescindibles.

1.2. Esto es lo que denominó, inspirado en Kant como “el mal radical”.

1.3 Se fundamenta en una experiencia vivida, el totalitarismo nazi, vivir como si hubieran muerto.

2.- Toda representación del pasado tiene unos límites, los mismos hechos.

            2.1. Toda representación, invención, no puede destruir la memoria del pasado (la solución final nazi, en concreto).

            2.2. Toda representación, invención, debe ser controlada por las voces del pasado. (Réplica de Anderson y Ginzburg).

            2.3. Es a lo que Kamiski exhortaba cuando recordaba el extermino Nazi por boca de un superviviente.

            2.4. Como Jorge S. y el mismo Paul Ricoeur con su metáfora: “la memoria herida por la historia”.

- memoria que recuerda aquello que la voluntad quiere olvidar.



3.- El hombre es libre y es capaz del mal radical.

            3.1. Reconstruir los hechos para aniquilarlos, destruir su memoria como experiencia del mal radical.

            3.2. Esta clase de narración es la elegida por Guillermo Zapata al banalizar el mal, al igual que Otto Eichman.

            3.3. Banalizar el mal es lo que pretenden los miembros de ETA haciendo épica de sus asesinatos.

            3.3. El tuit del concejal pretende machacar las voces del pasado.

            a) Lo de menos es que rebase los límites de la libertad de expresión.

            b) Lo de menos es que manifieste su gusto deplorable.

            c) Lo que hace es destruir la memoria del mal radical.

d). Su efecto político es descubrir que ha pedido el perdón público.



4.- ¿Basta con pedir perdón?

                        4.1. El perdón es un acto moral que compete a quien lo pide y a quien lo otorga.

                        4.2. Aquí no se trata de eso sino del voto emitido por quienes carecían de juicio.

                        4.3. Se trata de ser consecuentes y renunciar a su cargo, como ha hecho.



5.- La pregunta es si para Madrid habría sido un oprobio la destrucción de la memoria.

            5.1. La respuesta es posible si los compañeros del candidato hubieran aceptado su posible comentario sobre las cenizas de los abogados del bufete de Atocha.

5.2. ¿Hubiera sido votado?



6.- Los actos políticos deberían tener consecuencias políticas.

            6.1. La práctica del mal radical adquirió un sentido político desde Arent y Semprún. (una práctica de poder total sobre la vida y sobre la muerte.)

            6.2. El mandato de su recuerdo es una exigencia política.

            6.3. Puede pervertirse o instrumentalizarse, es la carga del hombre libre.

            6.3. El la libre decisión radica la posibilidad o no de un acto de mal radical.

            6.4. También es de libertad cumplir el mandato de la memoria o destruirlo.

            6.5. Uno y otro son actos políticos y conllevan exigencias políticas.

6.6. Como el mal cuya memoria herida por la historia se pretende cultivar o destruir.







Este  texto, perteneciente a un artículo de opinión de El país, del 21 de junio de 2015, es de carácter argumentativo, sobre el tema del mal radical, defiende la tesis en la que establece que toda acción política debe salvaguardar la memoria del mal radical y ha de tener consecuencias políticas. Para su defensa, arguye: a) aludiendo al sentido experiencial que H. Arent defiende al hacer referencia a la solución radical nazi, identificándolo con el mal radical kantiano; b) posteriormente lo refuerza fundamentándose en P. Anderson y C. Ginzburg, quienes defienden que los límites de toda recreación histórica es la propia historia, para c) completarlo con la cita de Kamiski y J. Semprún, subrayando que el holocausto nazi es una herida para la memoria; seguidamente d) refuerza esta posición aludiendo a la libertad del hombre capaz de salvaguardar o negar la memoria histórica, como hizo Eischmann al banalizar el mal; de forma semejante equipara a e) los testimonios de ETA con su épica sobre los atentados y al Concejal de Madrid, por el tuit difundido hace cuatro años; f) con estos argumentos concluye señalando que, aparte de la petición personal de perdón, ha de tener consecuencias políticas, para lo que indica qué hubiera sucedido si sus compañeros de partido y los votantes hubieran conocido su actuación; g) finalmente señala que toda acción política debe salvaguardar el mal radical de forma que su conservación o destrucción ha de tener consecuencias.





No hay comentarios:

Publicar un comentario